Centro Faya

Psicólogo Sexólogo Silvestre Faya Romero

Consultorio Sexual

a woman lying on the bed

Dr. Faya:

Le escribe una persona casada, tengo 45 años de edad, mujer, tres hijos. He sido feliz en mi matrimonio. Últimamente he tenido problemas con mi esposo, discutimos con frecuencia y a veces pienso que el ya no aguanta la carga de trabajar para sacar adelante a nuestros hijos.

Ellos son groseros con nosotros, estudiosos y reniegan de que no podemos ofrecerles un mejor nivel de vida. Piden muchas cosas y mi esposo con su trabajo no alcanza para todo.

Creo que esto; bajos ingresos, hijos groseros y un trabajo cansado y absorbente nos han llevado a una rutina sexual que a veces me enfada.

Yo quisiera que el pusiera más de su parte en la cama, ya que llega cansado y con frecuencia evade nuestro contacto intimo, además discutimos casi por todo y me pretexta no se le antoja después de nuestros pleitos.

A mí los pleitos no me quitan las ganas, pero él se enconcha y no pasa nada. ¿Qué puede usted recomendarme para mejorar nuestra vida de pareja?

Atentamente Francelia.

Consultante Francelia:

Es claro que con tanto desgaste físico y emocional su esposo presente desgano sexual. Ha de ser muy difícil para él sostener la relación con el viento en contra. Por un lado un trabajo que aporta económicamente, pero no lo suficiente y por otra parte, sus hijos demandantes y groseros, y finalmente usted reclamándole sexo cuando tuvieron previamente un disgusto. Esto nos habla de un claro problema de comunicación.

Hay que aprender a tomar distancia cuando el trabajo es frustrante y los hijos demandan atención. Primero hay que buscar la manera de atenderse a sí mismo; ustedes son la columna en las que se apoya su familia.

Hablen con sus hijos y comprométanlos en una actividad familiar conjunta para sacar adelante su economía. Hagan un presupuesto y ajústense a él.

Buscar a cada momento las razones para sentirse menos que los demás solo provocara frustración en sus vidas.

Hagan responsables a cada uno de sus hijos de lo que corresponde para sacar adelante gastos y actividades propias del hogar y no se conviertan en esclavos resolvedores de problemas de sus hijos.

Ustedes tienen vida propia y es importante que la hagan valer, de lo contrario se resentirán entre sí y con sus hijos. Parte de esa vida propia es la vida íntima. Si por las circunstancias de cansancio o frustración en la que actualmente viven no pueden tener relaciones sexuales espontaneas, entonces planéenlas. Una relación placentera planeada puede ser tan gratificante como una que surge en el momento.

Mi indicación es que primero busquen durante sus encuentros sexuales lo que les guste, le gratifique, les de placer. Después podrán pasar a los detalles fines de alcanzar multiorgasmos u orgasmos conjuntos.

Una vida sin placer sexual en la pareja cavara la tumba de su matrimonio. Recuerden que antes que padres son amantes y ahora como amorosos padres requieren del amor y la pasión de los primeros días cuando todo era risas y despreocupación. Su problemática tiene solución en la comunicación efectiva entre usted y su marido y entre ustedes como padres con sus hijos.

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